viernes, 23 de agosto de 2013

To leer or not to leer?








   The question...

   No hace mucho leí un artículo que me hizo pensar, ejercicio tan sano en cortas dosis como perjudicial a grandes sorbos. En él se afirmaba que las personas asiduas a la lectura de novelas son más infelices que quienes no leen este género de la literatura. La causa estriba en que, al abstraer durante la lectura se realiza una fascinante asimilación imaginaria de la vida de los personajes. Y claro, de tanto leer e identificarse con ellos para comprenderlos, el lector acaba desarrollando un gran sentido de la empatía con los demás, es decir, con el mundo real, sintiendo de forma más personal e interna los problemas ajenos.
 
   ¿Qué les parece?
   A mí me aterra.
   Los que leemos somos, ¿más sensibles y menos felices?
   ¿Dejo de leer?
 
   No sé cuánta verdad hay detrás, pero desde que me enteré de esto cierto sentimiento de culpabilidad acude a mi instinto cuando abro las páginas de una nueva novela e intento comprender  la vida de sus personajes, como si cayese en una sugerente y mullida tela de araña, esperando a que llegue la maldita zancuda a envolverme en su hilo de pesares, inmóvil ante un camino que yo mismo proyecté. Maldita sea.
 
   To leer or not to leer?
 
   Y se me ocurre otra aún más aterradora.
 
   To escribir or not to escribir...?
 
 
 
 



3 comentarios:

Trinidad dijo...

To leer, of course. Tampoco creo que haga falta leer una novela para sentirnos infelices, a veces tan sólo basta abrir un poco nuestro corazón, bien las orejas y meternos en el pellejo de la persona que tenemos al lado.

Un abrazo.

Antonio Puente Torrecilla dijo...

Puede ser. Gracias por tus comentarios. Un abrazo.

José Miguel dijo...

El pobre Alonso Quijano...lo sufrió en sus carnes ..jajajjaaajja.
Ahora en serio he pasado un "ratito" fantástico leyendo esta perla.
Ya sabes que sigo por estos lares de vez en cuando.
Un saludo.